Aguaite, Gancho!

(ó, Conclusiones del viaje emprendido por aquel hombrecito tercermundista a esa vulnerable ciudad que muchos conocen eufemistica o siuticamente como La Gran Manzana)

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Yo creo que a todo el mundo le pasa que cuando le hablan de algo que desconoce, siempre termina generandose espectativas positiva o negativamente erroneas. Algo asi me ocurrio con este viaje a Nueva York. Cuando los cercanos se enteraban del destino de nuestras vacaciones como que tendian a hiperventilarse; la mayoria piensa que dicha ciudad es lo maximo. Algunos decian que me iba a doler el cuello mirando lo alto que son los edificios de la ciudad, mientras otros auguraron que me iba a sorprender de tanto ver gente de distintos lugares del mundo. Y al final paso todo lo contrario. Si bien es cierto que los edificios son altos, el hecho de que hayan tantos y tan cerca lo hizo impercibible para mi. Por otra parte, en la universidad hay estudiantes de diversas nacionalidades, y la unica diferencia es que aca nos comportamos mas o menos de una manera similar y nuestras identidades culturales las practicamos en privado. En Nueva York, cada quien demuestra a diario su origen o ascendencia como si fuese un deber.

En un principio, yo no estaba muy entuciasmado con ir para alla, asi que intente alterar mi apatia buscando algo que pudiera sorprenderme. Sin embargo, no le veia mucho brillo al asunto. Y es que por mas que la reina de las minas con taras mentales trate de mostrarla como una ciudad glamorosa, la cosa no se ve asi cuando se esta alla. Nueva York es feo, gris, opaco, y sucio. Por sobre todo sucio. El metro es basuriento y esta lleno de ratones. La gente vive cada una en su mundo, y pueden llegar a ser hostiles si se les mira. Alguna de esas apreciaciones las compartia con nuestra anfitriona Lymaris, la amiga de Lorna, mientras caminabamos por la Quinta Avenida cuando me enchufe y le halle la gracia al asunto: estabamos en una cuidad de verdad, de esas cuidades que tienen edificios dignos, gente que corre en vez de caminar, y calles atestadas de vehiculos, algo que yo solia disfrutar mientras vivia en Santiago, y ahora que vivo en el campo extraño con relativa frecuencia.

Ya mas relajado, pense que lo mejor era recorrer la ciudad que vio nacer a la Alexia, mi hija, de la manera en que lo haria Bourdain. Despues de todo, yo todavia tengo la idea que hacer turismo es ir a lugares aislados con la mochila en la espalda, y es quizas por esta razon que siempre tengo que pasar mas de algun bochorno. Esta vez, una vieja me reto por hablar muy fuerte en la Catedral de San Patricio, y un taxista me miro super feo por no darle propina (hay que dejarles propina a estos cabrones!). Mas encima, un hueon se puso a alegar porque entre al baño cargando mi camara, pero a ese lo insulte; yo no ando paparazeando hueones. Igual, debo mencionar que nuestros anfitriones probaron su calidad. Lymaris nos llevo a visitar todos esos lugares que uno debe visitar cuando va a Nueva York, y Altin, su pololo, nos llevo a varias de las picadas que el conoce.

Asi fue como pasaron los dias y yo continuaba buscando aquello que pudiese dejarme boquiabierto, hasta que finalmente lo encontre. Y no estaba en la ciudad como cualquiera hubiese esperado, sino que —y aqui me mojo el culo— en el departamento donde alojamos. Despues de tantos acalorados debates que mantuvieron las amiguis, me sorprendio que aun continuen siendo amigas —muy loable, por cierto. Tambien me sorprendio la pasividad de Angeles, la amiga que llego dias despues. Segun mi opinion, ella es demasiado relajada para ser Portorra por lo cual asumo que eso va en la herencia Guatemalteca de su padre, el Dr. Pratdesaba. Hubieron momentos en que yo preferia aislarme en un rincon del living mientras ellas discutian sus temas de interes, confiando en que Angeles calmaria los animos. Y es que aunque un profesor Puertoriqueno me dijo que ellos son bastante pasionales, varias veces he terminado creyendo que esta gente va a terminar marcornandose cuando contienden por algun tema. Finalmente, la ultima sorpresa provino del otro lado del Atlantico. Altin es un albanes que vivio varios años en distintos lugares de Europa, y hace 10 se mudo a Chelsea, un barrio de Mahattan. Al final, Altin se convirtio en una suerte de aliado, o un respiro en un ambiente cargado intensamente de estrogenos. En lo que las niñas se ponian al dia o peleaban, digo, conversaban sobre cualquier cosa, nosotros nos dedicabamos a resolver los problemas del mundo —algo muy ligado a la testosterona. Incluso tuvimos tiempo para ver como los Brasileños le volaban la R a los Italianos, o pelar a los maricones y lesbianas que abundan en Chelsea, y siempre hubo una excusa para beberse una cerveza o una copa de vino. Me cague de la risa con sus cuentos, porque en su deambular por el mundo ha tenido que lidiar con gente de toda calaña. La mas chistosa fue un proyecto que le asignaron en su trabajo, el cual consistia en probar que tipo de sostenes eran mas propensos a provocar cancer de mamas. Asi que ahi tenia a su disposicion minas de todos tamaños brincando mientras escribia sus reportes. Pero a él, como Europeo, un par de tetas no le provoca nada; el unico punto en el que estuvimos en total desacuerdo.

Y bien, la ciudad tambien tiene sus cosas. Lo que mas me gusto fue sencillamente caminar por la calle, con toda esa gente yendo raudamente en distintas direcciones, y pagar entrada de estudiante en la mayoria de los lugares a los que fuimos. Lo otro interesante fue llegar hasta el piso 86 del Empire State, a 320m de altura, porque ademas de ser de noche y estar nublado, corria mas viento que la cresta, asi que ahi estaba yo todo cagao de miedo tirando fotos. Otros sitios destacables fueron el Pomaire, un restaurant chileno donde comi humitas y casi llore de la emocion, el Puente de Brooklin y el metro que ya tienen mas de 100 años y me recuerdan mi fascinacion por la ingenieria, el Museo Metropotoplano, y una pizzeria atendida por una familia Kosovar, amigos de Altin, que nos trato como si fueramos reyes. Hasta una cerveza me lleve de regalo, asi que jamas podre olvidarme de la cara aquel señor, aunque el nombre nunca me lo pude aprender.

Antes de despedirnos de NY fuimos al Barrio Chino a regatear precios en las tiendas de los hindues (?) y comprar souvenirs. Al Tomas, mi sobrino, no le compre ninguna hueva. Mas tarde nos encotramos con Altin quien nos llevo a un bar que hicieron en un barco donde antaño llegaban los inmigrantes. Abajo, una rave. Arriba, la terraza con las mesas y una vista espectacular de Manhattan y New Jersey de noche. Altin festejaba al DJ que mezclaba house con la 5ta Sinfonia y yo seguia con mi cabeza el ritmo de la musica electronica. Las minas hablaban y hablaban de sus cosas, pero Altin las interrumpio para preguntarme si me iria a vivir a alla. Dar una respuesta en ese momento no era facil porque, sin importar lo feo que es, Nueva York es terriblemente entretenido y hay miles de cosas para hacer. Termine pensando que una vez de vuelta en Walla Walla tendria la pelicula mas clara, y apenas el avion aterrizo en Portland, Oregon, me senti como en mi territorio. Una vez en casa fui a ver mis tomates, pimentones, y albahaca, y me alegre de ver cuanto habian crecido. Al dia siguiente agarre la moto y me fui a recorrer los alrededores y disfrutar esa tranquilidad que abunda en este pueblo. Asi que, por ahora, creo que no cambio el campo y a la ciudad preferiria ir de paseo, y los amigos ya saben que pueden venir a visitarnos cuando quieran. Aca hay vino de sobra.

NdeR: Ya gil, ya te nombre. Eris feliz ahora?

5 piensan que...:

Claudia Canifru dijo...

Es verdad eso de las expectativas, por eso gracias por contar lo de los ratones y la mugre del metro. Aunque en todo caso jamás he pensado que NY debe ser la raja, al contrario, creo que me daría su resto de susto ver tanta gente de tantos lugares tan distintos, con sus costumbres raras (para mí) y hábitos más raros aún.

Ya me pasó una vez en otra metrópoli.

Igual debe tener su encanto vivir en el campo. Acá en Chile puro te cagai de hambre nomás, por eso no queda otra que vivir en Santiago.

Colimbelin dijo...

llore cuando pase x las humitas, pero estoy kga de la risa con lo de los souvenires. el resto es una experiensia + de vida.
Tomas todavia no lo lee.

tomy (tiupiti) dijo...

yo lo decia por los momentos que pasaste aqui en chile aparte siempre hablai de aya nunca hablas de aca de esos buenos mometos que pasaste aca

o ya te olvidaste

galinac dijo...

ASi con NY, bueno lo unico bueno fue de que si voy a NY ire directamente al restaurant Chileno ya que solo eh ido a dos uno en Anchorage, Alaska y otro en TExas. Los dos buenisimos... Que nostalgia pero como ya te conte el otro dia, tome la sopita de pollo con las hueas que te gustan y ahi hubo cierta nostalgia...

hehehe Buen blog, super lindo el darse cuenta de que el lugar en donde vives realmente lo disfrutas. Aunque sea campo la wea.

Sr. Migra dijo...

buena chico Willy....que buena y profunda descripción de "la gran manzana"...que ya debe estar media podrida...creo que lo de entretenido debe ser eso de lo variable de las cosas que puedes hacer ahi....y relacionar lugares con las peliculas...me imagino....eso de las humitas, me lo imagino e imagino tu cara de eyaculacion cuando las probaste...bien por ti y tus aventuras chico....aca te echamos mas de menos que la chucha cabro culiao...cuidate y saludos a Lorna...que esten bien...
aaaahhh!!! y que paso con tu incursion en el cine?...me quede esperando otro corto....