Dios es mi copiloto

ACLARACION: En Puerto Rico, si el recien nacido es varon y le llamaron Jesus, lo mas probable es que su apodo sea Chu o Chuito. Para el resto de los nombres masculinos hay basicamente dos apodos posibles: Tito y Papo. A mi amigo Israel le llaman Papito, el diminutivo de Papo.


Primera Parte

El miercoles por la tarde Papito me llamo para pedirme un favor. El Max, cuñado de su esposa, la Marielle, y dueño de un dealer de autos, compro un camion en una subasta en Sacramento, California, y, dado que Papito trabaja como camionero, le pidio si podia ir a recogerlo. Trece horas en auto separan College Place, WA, de Sacramento, y Papito no queria ir solo. La combinacion viaje-carretera-camion me parecio imposible de rechazar, e intente convencer a Lorna para que nos acompañara, pero sabia que terminaria por no ir. Con Papito acordamos salir el viernes por la tarde, e invitamos al Oskar a que se nos uniera. Seria algo parecido a un fin de semana de solteros, pense. Solteros y camioneros, pero de los sanos. Nada de putas ni bares de mala muerte.

Papito llego puntualmente a casa el viernes. Su cara denunciaba el cansancio producto de casi dos dias sin dormir. Como la responsabilidad de traer el camion era completamente de él, decidimos que con Oskar manejariamos hasta California para que pudiera descansar. Max le dio a Papito uno de sus autos para ir hasta Sacramento, y nosotros hicimos planes de emergencia por si el bolido fallaba. Tambien acordamos que yo comenzaria manejando y Oskar oficiaria de copiloto. Eran aproximadamente a las seis de la tarde. Guarde mis libros y cuadernos en mi mochila, me despedi de Lorna, y nos fuimos.

En el inicio del viaje analizamos el comportamiento del auto. No tenia aire acondicionado, lo cual no era tan grave. Tambien temblaba cuando se le hundia el acelerador, pero el problema mas serio eran los frenos que estaban como las pelotas, asi que Papito nos advirtio que no frenaramos repentinamente cerca de otro vehiculo. En la primera parada vaciamos las vejigas al lado del Rio Columbia; mear con vista escenica es la raja! La siguiente parada fue para comprar comida y alistarnos porque aqui comenzaria el viaje de verdad. Apenas nos detuvimos el auto comenzo a botar humo por el motor. Unas cuantas puteadas en honor al Max y el Oskar soliciono el problema: una manguera rota. Llamamos a nuestras mujeres para contarles que seguiamos con vida y que no paramos en el topples de Umatilla. Marielle estaba en casa, y mientras Lorna me agradecia las rosas que le deje, Marielle recriminaba a Papito por no haber hecho lo mismo. El Oskar es soltero y se salvo de una segura reprimenda.

Ya era de noche y habia luna llena. Tome la carretera 97 y me fui pensando hasta donde resistiria. Tenia la intencion de mandarme las 13 horas estimadas hasta Sacramento sin parar, a menos que el copiloto quisiera relevarme, pero en las dos siguientes detenciones me sentia bien y el Oskar tenia sueño, por lo cual opte por seguir frente al volante. Papito decidio dormir un rato y me pidio que lo despertara cuando llegasemos a Bend, que esta en medio del estado de Oregon. Sin embargo, el copiloto se durmio, y Papito prefirio mantenerse despierto. Segun sus estimaciones, para llegar a Bend faltaban 2 horas, pero yo no me di cuenta cuando ya habiamos llegado. El auto ya no temblaba tanto cuando pisaba el acelerador, y yo lo llevaba hasta las 90 mph. Desde Bend hasta el limite con California faltaban 3 horas, que para mi se redujeron a hora y media. El copiloto dormia placenteramente y yo enfocaba la conversacion en culos y tetas para que Papito no se durmiera y siguiera hablandome -asumo toda la responsabilidad. Eran las 4 de la madrugada, y yo estaba al 100% todavia. Sali de la 97 a la carretera 5 desesperado por conseguir un baño. Mas tarde despunto el alba y yo aproveche de contemplar el amanecer. Recorde mis andanzas por el Desierto de Atacama y el norte de Chile. Tambien pensaba en Lorna y en lo raro que era que no estuviera conmigo. En cuatro años de casados jamas nos habiamos separado por tanto tiempo. Pronto mis parpados comenzaron a cerrarse. De reojo miraba la aguja del rapidometro que indicaba 85 mph. Los brazos los sentia adormecidos y mis dos acompañantes ya casi roncaban. Yo di una dura batalla por no unirmeles, pero decidi que era hora de parar cuando quize revasar a un camion y la tele se me apago completa y repentinamente. Eran las seis de la mañana. Habia manejado durante 12 horas, alrededor de 650 millas. Sacramento estaba cerca.

2 piensan que...:

Lorna dijo...

Tu conversacion preferida para mantenerte despierto... ;-) Para mi tambien fue raro, pero al final no vino nada mal... ;;-) Te amo :-x

Claudia Canifru dijo...

Buuuuuuuuuuu, y qué pasó, ah?

Espero la 2a parte!