Gutierrez y Guajardo

Advertencia: 1) Si usted tiene el estomago sensible, no lea esta entrada. 2) Un 5% de este relato es fruto de mi imaginacion. El resto me lo invente.

Ayer el dia amanecio bonito. Ni rastros de los oscuros y lluviosos dias que me han tenido cuestionandome si acaso el presente verano es realmente un verano como tal. Me levante animado y conmine a mi santa mujer —como algunas quieren creer— a que se preparara para pasar el dia en Palouse Falls. Pero al cabo de una media hora Lorna me informo que se sentia mal del estomago y tenia nauseas, lo cual me hizo cancelar todos los planes.

Baje al rato a desayunar y mientras oia el concierto que mi mujer tenia en el baño se me vino a la cabeza aquellos apestosos dias de mi juventud. Como alguna vez le comunique a mis prestigiosas lectoras, de las muchas cosas puedo detestar de las mujeres la que ocupa el primer lugar es estar cerca de ellas cuando vomitan. Es que hay una diferencia abismal entre un vomito masculino y uno femenino. El vomito masculino generalmente es directo al grano. Gutierrez, Guajardo, y ya. El vomito femenino es siempre mas emocional y dramatico: los padres que no las entienden, el mino que no las quiere, las amigas que las traicionan. Todo salpicado con alcohol, lagrimas, mocos, y el monton de porquerias que sus siempre tan finos, recatados, y sofisticados estomagos no digieren bien. Fue este uno de los motivo por los cuales durante mis juveniles dias de juerga desenfrenada mis amigos y yo preferiamos evitar a las minas. Es que era fijo que no mas de aparecer una, el carrete se iba a la mierda y el grupo acababa dividiendose en los que la protegian —muchos juran que aprovecharse de una mina borracha es facil— y los que nos cagabamos de la risa de ella. Como no acordarse de una noche en la que hicimos debutar en las ligas etilicas a una amiga del Rolo quien, despues de una breve ingesta de pipeño de a $500 la garrafa, le hizo la mas extraña de las solicitudes que alguna vez he conocido,

Amiga del Rolo: Rolando, quiero vomitar. ¿traeme una pared?
Amigos del Rolo: ¡Rola!!! ¡Traele una pared a tu mina! ¡juaaa!...

Pero bueno, los tiempos han cambiado y yo no voy a burlarme de mi mujer dado que ella me culpa a mi por estar como esta y yo acepte la responsabilidad que me corresponde por su situacion. Es por eso que he querido instruirla sobre este arte de devolver lo que tenemos en nuestro estomago y lo que no tenemos tambien. Como mi chica no es aficionada al trago, es muy poca la experiencia que posee invocando a tan ilustres personajes. Yo, en cambio, no vomite mucho, pero las pocas veces que lo hice fueron de antologia.

Cuando rondaba los 18, mis amigos me invitaron a una tocata de unos hueones que se creian Depeche Mode. El problema no fue ese. Mas bien fue que el boliche donde tocaron quedaba por La Florida cerca de Las Vizcachas. Alla donde se termina Santiago. Pero como nunca falta, aquel paramo contaba con una una botilleria de lujo. Si hasta aspecto de supermercado tenia, y como andabamos recien pagados tomamos un carrito y lo llenamos de copete. De aquella noche lo que mas recuerdo fue que acabe tomando con esos pendejos que viven en lo que les llaman "caletas". El mayor de ellos no pasaba de los 13 años, pero chupaban a la par con nosotros. Empezamos temprano aquel dia, y acabada la tocata a eso de las 2am comenzo la odisea por conseguir locomocion. Cuando al fin abordamos una micro mis amigos siguieron la fiesta arriba de ella, pero yo me aleje de ellos porque no podia mas. Me sente en los asientos de enfrente y trate de contener mi estomago lo que mas pude. Sin embargo, estos choferes del antiguo sistema de transportacion publica —no conozco el nuevo— juraban que transportaban animales. El micrero no tuvo piedad con el freno ni con el acelerador, y en cosa de minutos mi estomago se vio obligado a expulsar ese cocktail incendiario que llevaba adentro. Tome lo ocurrido con resignacion, y mientras una sensacion de sueño se apoderaba de mi me detuve a contemplar con una leve sonrisa como los litros de alcohol vertidos se distribuian uniformemente por el piso del bus,

—¡Ahhh! ¡Levanten las patas, hueon!! ¡El Jimmy vomito!!
—¡Cabro culiao! ¡Me güitchreaste to'a la maquina!!
—Dejenme dormir, chuchas'esumadres...

Posteriormente hubo una reunion familiar en casa de mi tia. El tio cuico de mi familia se dejo caer por esos lares y me invito a beber unos Cubalibres, y con lo que me gusta el ron no iba a rechazar semejante oferta. Nos tomamos 3 cada uno y yo quede intacto, pero no esperaba que aquella noche mis amigos aparecerian por ahi. Acababan de salir de una tocata de un grupo punk, y como no se puede ser punk y cuico al mismo tiempo, no me extraño en lo absoluto cuando el Claudio saco la caja con Jote que ocultaba bajo su chaqueta,

—¡Toma un poco, chico culiao!
—Esa huea me caga el estomago

Yo habia aprendido de una manera no poco traumatica que mezclar cualquier licor con vino es fatal, pero ¿como iba a rechazar a mis amigos del alma? ¿como iba a menospreciarles su humilde bebida? Para no quedar mal con ellos acepte beber solo un par de sorbos. Unos pocos nada mas. Lo que no prevei fue que bastaba con solo olfatear aquel brebaje para quedar hecho una mierda. Estaba tan toxico el copete que amaneci pa' la corneta al dia siguiente, con un hachazo de los mil cojones y una sed que me forzo a beber todo lo que halle a mi alrededor. Y para aumentar mis desgracias, los muy canallas llegaron a medio dia a buscarme. El prestigioso Club Atletico Los Reos, equipo al cual pertenecian y que nunca gano nada de lo que disputo, habia acordado jugar una pichanga con unos choros de una villa aledaña, de esos que suelen jugar con cuchillo en mano y ritmo saund de fondo, y estaban necesitados de jugadores de nivel para enfrentarlos. En esas condiciones, y solo por honrar la amistad, me levante y fui a jugar con ellos, pero como era la costumbre del dichoso club, el resultado nuevamente fue adverso. Yo no lamento la cantidad de goles que me perdi ni las puteadas que me lleve por mi falta de eficacia frente al arco rival. Lo que si lamento fue haber sido el responsable de las constantes detenciones del juego. No deje un pedazo da la cancha sin vomitar, y antes de la media hora tenia a ambos equipos exigiendome que abandonara la brega dejandome sin mas opciones que las plantitas de un parque adyacente y mi dignidad pisoteada por los espectadores que no paraban de reirse de mi.

Pasados los años, cada uno adquirio responsabilidades de adultos. Unos fueron padres, otros se fueron a vivir con sus parejas. Como las oportunidades de reunirnos eran escasas, dejar pasar una era imperdonable. Asi fue como un dia el Carlos Muñoz, quien ahora es mi cuñado y padre de mi sobrino, me llamo para juntarnos a rememorar los viejos tiempos. Nos encontramos en un boliche del Barrio Suecia donde la oferta del dia era todos los tragos a luca, y como eramos cinco —incluidos el Carlos Gana, el Jaime Chico, y el Rolo— acordamos que cada uno invitaria una ronda. Yo recuerdo que me mantuve digno hasta la tercera. Hasta nos tiramos una foto posando como equipo de baby-futbol para conmemorar la ocasion. Pero despues de eso los recuerdos se tornan borrosos. Solo imagenes fotograficas de altercados, discusiones, y manotazos que incluian a la mina del bar, el dueño del boliche, sus matones, este humilde servidor y sus compinches. Ya para la ultima ronda yo ni me acordaba donde quedaba el baño, y el Rolo gentilmente se ofrecio a servirme de lazarillo. Como mide medio metro mas que yo, me agarro de un hombro y me hizo caminar, y mientras avanzabamos yo le preguntaba de que mierda se reia tanto. Al dia siguiente desperte en casa tratando de encajar las escasas memorias que me quedaron de la noche anterior, y aunque no estoy muy seguro, todavia sigo creyendo que este hueon me llevo al baño de las mujeres porque recuerdo perfectamente que vomite encima a una mina que venia saliendo del inodoro, y despues de devolver todo lo que pude adverti que la tapa del baño seguia abajo, cosa que no ocurre en un baño de hombres.

Ahora miro a mi mujer y siento compasion y hasta pena por ella. Si supiera todo lo que le espera. Pero ya tendra tiempo para aprender a degustar ese liquido amarillo que se vomita cuando ya no queda nada mas por vomitar, ese que quema la garganta y deja la lengua y los dientes asperos por una semana. Que si el vomito viene acompañado con diarrea es mortal —churra a dos bandas, le llamamos por aca—. Y lo que podria ser peor aun. Si todo sale bien, es muy probable que en el futuro la causa de sus vomitos le cuente historias mas asquerosas que las que yo acabo de contar. Ojala y se lo toma con humor.

Tacos

Yo no aprendi mucho de modales cuando pendejo. En una familia donde la situacion apenas daba para sobrevivir, habian ciertos habitos innecesarios dada nuestra cruda realidad. No puedo negar que mis viejos no me enseñaran a ser educado y respetuoso, pero la etiqueta distaba de ser una prioridad. ¿Que importancia tenia saber con que cuchara se come el postre cuando con suerte teniamos para comer?

De los buenos habitos que mi vieja intento inculcarme hubo uno que no consiguio. Es que a pesar de la escases de comida, yo he sido siempre un hueon mañoso. Talves por eso se me hace tan facil adueñarme de la cocina y preparar mis propios banquetes. Sin embargo, siempre que me ofrecian algo que no me gustaba se me venia a la mente el recuerdo de mi madre con el aletazo preparado para dejarlo caer sobre mi diminuto cuerpo, y por el solo hecho de cuidar la imagen disimulaba mi desagrado poniendo cara de "esto esta mas bueno que un orgasmo". Pero es terrible tener que tragarse algo que nos desagrada por el solo hecho de no ofender a quien lo preparo.

—Estamos planeando hacer tacos este miercoles. Vamos a estar todos los empleados. ¿Quieres participar?
—... ehhh... ¿como son los tacos?
— .......................... ¿estas bromeando, cierto?



La prueba culinaria mas dificil que he debido enfrentar fue cuando me mude para el Caribe. No pretendo ofender la cocina tipica de la zona puesto que no soy quien para decir si es buena o es mala. Tan solo digo que yo no naci ni me crie alla, y muchos de los productos que emplean en la cocina simplemente se me atascan en la garganta y no los puedo tragar. Yo he debatido este asunto con foraneos y varios parecemos concordar en que el problema es la textura. No hay caso que pueda tragarme las viandas, las frituras de harina de maiz, y especialmente el platano. Ni cocido, ni frito, ni majado. Y renegar del platano en el Caribe es como escupirles en la cara toda vez que es practicamente la base alimenticia de los Caribeños junto con el arroz y las habichuelas. "Tu te lo pierdes," alega mi mujer. "Con todo gusto," replico yo. Mis amigos hacen fiesta cuando llegan los pasteles de platano y yo me divierto deseandoles que les de diarrea si les place.

Fue durante un dia de fines de los 90s que aprendi a aceptar mi condicion de mañoso. Uno de mis conocidos tenia una computadora personal en su casa, un lujo que un hijito de su mama podria costear en aquellos tiempos. Como era de esperarse, el muñeco no era muy habil con el aparato y despues de una breve sesion teorica acordamos una fecha en la que lo visitaria para intrusear su juguete nuevo. Por algun extraño motivo yo presenti la tragedia que estaba por venir, asi que para evitar lo inevitable decidi llegar dos horas despues de lo acordado. Pero hay leyes que no fallan, y apenas entre a su casa oi a su madre exclamando exultante aquello que no deseaba oir.

—¡Llegaste justo cuando vamos a empezar a comer!

Ninguna de mis excusas funciono, y dado que mi insistencia podria empeorar las cosas, no me quedo mas remedio que sentarme en el lugar que me designaron. La mesa estaba preparada y en pocos minutos llego el plato de entrada: caldo de pollo con un huevo revuelto. Del caldo no tengo mucho que decir. Estaba muy apetitoso. Pero siempre me he preguntado porque mierda en Chile tienen que dañar una sopa metiendole un huevo revuelto. Consegui acabar aquel primer plato dignamente, aunque tuve que porfiar un rato para dejar en claro que una repeticion no era necesaria. Sin embargo, todos mis argumentos fueron en vano. El plato de fondo llego caliente y humeante a la mesa, y despues de saber de que se trataba no pude dejar de preguntarme porque algo asi tenia que ocurrirme a mi solamente: bistec de pana con ensalada de lechuga, habas, y palta. Sonrei nervioso y solo atine a pedir que me rellenaran el vaso con Coca Cola. A partir de ahi comenzo el largo y tortuoso proceso de devorar esa delicatessen. Los padres de mi conocido comentaban con tanto entuciasmo lo bien que sabia la comida mientras yo daba dura batallaba por mantener la compostura. Hasta que ocurrio lo inevitable, y de no ser porque alcance a cerrar la boca justo a tiempo mi estomago se vio obligado a recibir lo que con tanto esmero quizo devolver.

—Usted tendra que perdonar mi mala educacion. Su comida esta rica, pero yo no como caldo con huevo revuelto, pana, habas, ni palta, y no me gustaria pasar un bochorno peor del que ya estoy pasando en su mesa —Me explaye a lo Zalo Reyes de tanto aguantarme las nauceas.


Por desgracia, en estos lados mi cara se presta para malos entendidos. Despues del anuncio de los tacos, la secretaria se quedo mirandome incolume por largos segundos, y yo no sabia que decirle. Por eso de las diferencias culturales he debido aprender que aqui es mas importante ser politicamente correcto que honesto, y demasiadas veces mi sinceridad me hace parecer rudo y la gente se ofende con suma facilidad.

—Yo no como comida mexicana. No me gusta la comida picante.
— .......................... ¿estas bromeando, cierto?

La mujer seguia mirandome sorprendida, y yo me no paraba de recordar aquel episodio en casa de aquel conocido. De alguna manera supe que cualquier comida de camaraderia con mis compañeros sera fatal, no solo por la comida mexicana, sino que tambien por la gringa. Yo no como hot dogs ni hamburguesas, y detesto todos esos adornos que aca le ponen a la comida para que tenga algo de color y algo de sabor. Asi que ya vere que cara ponen cuando les diga que no me gusta el ketchup, la mayonesa, y la mostaza, los dressings, los nachos, y los doritos, las salsas picantes y las salsas para la carne. Todos los simbolos maximos de la comida Americana. Capaz y no me invitan mas a comer y mantendran eternamente aislado en mi ya aislada oficina. Al menos, ser mañoso no es causal de despido. Eso creo.

Ya No Me Reconozco


Santiago, Chile. 1:15am.
Mi compadre Arnold consulto su reloj y propuso que era hora de largarse. Pasadas algo mas de dos horas, unos cuantos litros de cerveza, y una cajetilla y media de cigarros ya no quedaba a quien pelar. La mesera se apresuro en cobrarnos y en el intertanto se oyo la conversacion de unas minas en una mesa contigua,

—¡Nooo! ¡Es que yo no puedo ser escandalosa! —comento una sonriendo con culpa— ¡Me da plancha!
—¡Ah, no! ¡A mi me gusta con escandalo! —interrumpio otra—, ¡Yo me monto encima y de ahi no paro! ¡Ohhh! ¡Siii! ¡Hmmm! ¡Ahhh, que rico! —continuo con una imitacion poco convincente que igual provoco carcajadas en las demas.

Arnoldito arqueo las cejas y yo supe de inmediato lo que estaba pensando, —¡ya estan las choro-loco!—. Salimos del boliche y subimos a la micro frente a la Biblioteca Nacional. Arriba habia con otro grupo de escandalosos el cual crei, erroneamente, que se estaban divirtiendo. Avance por el pasillo y me detuve al lado de una flaca que supuse era parte del grupo porque, segun mi imaginacion, ella reia y agitaba sus manos. A esas alturas mi cuerpo se sostenia a duras penas debido a la ingesta de alcohol y la imperiosa necesidad de dormir, pero cuando la TV comenzaba a apagarseme fui desperado violentamente por el repentino impacto de un puño en mi mejilla. —¿Que huea paso, hueon?— le pregunte al Arnoldito intentando recomponerme, pero su actitud no hizo mas que aumentar mi desconcierto. Mi compipa miraba atonito a la flaca, y no alcance a girar completamente mi cabeza para saber que habia ocurrido cuando me llego el segundo «ganador», justo en el mismo lugar que el anterior. A partir de ahi todo fue imagenes entrecortadas: el Arnold estirando los brazos hacia el cuello de la flaca, la flaca abajo de la micro agarrandose a puñetazos sola contra dos o tres hueones, la micro proseguiendo lentamente su trayecto.

—¡Chucha compariiito! ... ¡Te pusieron dos combos en pleno hocico, chuchetumadre!
—¡Callate cabro reculiao!


La gente tiende a hacer recuentos de sus intrascendentes vidas, y para eso escogen las mas variadas y significativas fechas. Yo, que no quiero ser menos, tambien evaluo el devenir de mi carrera artistica. Pero mi recuento ocurre en Marzo debido a que fue durante este mes, hace siete años, que someti mi entonces apestosa vida a una revolucion total. En menos de 10 dias habia dejado mi trabajo, mi familia, mi casa, mi pais, y mi infructuosa relacion con Manuela. Lo curioso es que, en esta ocasion, en vez de evaluaciones lo que he hecho son comparaciones. Y aqui empieza el lio. Por algun desconocido motivo he querido saber cuanto hay en mi de aquel personaje que fui hasta la noche del 4 de Marzo del 2004, mi ultimo dia en Chile. Y no es que lo extrañe o que este pasando por una crisis de identidad. Al contrario. Yo creo que todo ser humano tiene el deber de progresar sin olvidarse quien es ni mucho menos de donde viene, y hasta ahi he cumplido dignamente mi cometido. Pero hay dias que me pregunto si los amigos que deje me reconoceran el dia que volvamos a vernos.


Oakland, California. 11:40pm.
El bus acababa de detenerse frente a la estacion del tren, y los pasajeros recojiamos el equipaje y decendiamos. Llegado mi turno me detuve a contemplar el paisaje y su fauna. Se veia tan gris, sucio, y oscuro que, sumado al monton negros drogos que mendigaban en aquel lugar, me hacia sentir como en el medio del rodaje de una blaxploitation. Lastima que ni Coffy ni Foxy Brown actuaban en esa pelicula. Era nuestra primera vez en esa ciudad, y comprar los boletos nos dio algo de trabajo puesto que los negros se peleaban por ayudar a cambio de recibir una propina. Superado ese tramite nos dirigimos al anden el cual era todavia mas lugubre, y para seguridad nos acercamos a un grupo de pasajeros que venian en nuestro bus. Lorna se sento en medio de un gringo y una muchacha que tenia facciones entre orientales y polinesicas. Si era bonita o no podria ser discutible, pero su cara llamaba mucho la atencion. Habian mas negros alrededor, y Lorna y yo mirabamos un mapa intentando ubicarnos en esa ciudad. Fue ahi cuando se nos acerco otro negro, aunque a nadie parecio importarle su presencia. El gringo estaba perdido en sus pensamientos, y la polinesica charlaba distendidamente con otra muchacha. Con mi mujer seguiamos debatiendo sobre las rutas del tren, hasta que el negro se dirigio a la polinesica,

—¿Yo' baby, quieres hablar conmigo?

La mina lo ignoro y continuo charlando con su amiga. Lorna y el gringo que estaba a su lado pegaron sus ojos en el, y yo no resisti la tentacion de mirarlo. El hueon espantaba mas que Adebisi, pero estos morenos juran su sola presencia basta para que las mujeres se humedescan hasta formar charcos debajo de sus piernas,

—¿No quieres hablarle a un «niga»? —insistio

La muchacha se puso nerviosa y corto la conversacion con su amiga. Yo, en mi afan justiciero, quise pedirle que dejara de joder toda vez que si se ponia a huevear a mi mujer me veria en la obligacion de interceder, pero mis esfuerzos se vieron automaticamente truncados cuando Lorna me tomo del brazo y me apego hacia ella. El negro saco lo que quedaba de un pito de marihuana y lo encendio, y mientra fumaba y escupia volvio a la carga,

—¿No quieres hablarme? ¿No le vas a hablar a este niga?

La mina agacho la cabeza y solto algunas lagrimas. El negro, por su parte, volvio a encender el pitillo y se alejo. Instantaneamente los que ahi estabamos volvimos a respirar con normalidad. El gringo miro a Lorna y renego con la cabeza apretando los labios, mas yo me sentia impotente. Era uno contra varios, y no hicimos nada. Sin embargo, al rato me puse a contar en cuantas peleas habia participado, y mientras posaba mi mirada en el trigueño rostro de la polinesica me pregunte desde hacia cuanto que me creia Super Sam.


Todo este tiempo fuera de mi pais ha producido cambios que aun siguen sorprendiendome. Yo se que siempre me sentire como un extranjero en cualquier lugar que no sea Chile, pero gran parte de mi coneccion se ha perdido, y el hogar esta muy distante. Es que se parece tan poco al sitio que deje, lo cual debe ser nomal, pero me cuesta reconocerlo. Sobre todo a su gente. Si el paso del tiempo me he puesto todavia mas mañoso, prefiero no pensar en cuanto me tomara readaptarme el dia que regrese.


San Francisco, California. 12:30pm.
Despues de caminar un par de cuadras Lorna y yo encontramos el edificio del Consulado Chileno. En la recepcion aguardaba un grupo de compatriotas de esos que se les yerguen los gluteos cuando viven fuera del pais. Sonrei y les hice un gesto con mi cabeza en señal de saludo, pero estos me miraron de pie a cabeza y no respondieron a mi cortesia. —No te extrañes si estos hueones limpien bandejas en el McDonnald's—, le comente posteriormente a mi mujer. Me acerque a una ventanilla y la funcionaria me identifico inmediatamente,

—¿Tu eris el que viene a renovar el pasaporte, cierto?

Entre a su oficina y le deje mi roñoso pasaporte en su escritorio. La mujer lo reviso y no terminaba de acomodarme frente a un escaner cuando me interrumpio,

—¿Asi que somos parientes, ah? ¡Mira tu!
—Ehhh... [entiendase: no se de que mierda habla]
—¡Lorca! Eris Lorca. Yo tambien soy Lorca. ¿No habemos muchos Lorca, no?
—Hmmm... ¿Quien sabe?...

En ese preciso instante se me vino a la mente la figura de mi abuelo, un viejo con aspecto y actitud de toqui que no tenia por donde asemejarse a ella. Pero a la mujer parecio alegrarsele el dia por tener cerca a alguien con su mismo apellido, y hasta olvido lo petulante que habia sido en nuestras conversaciones previas. Su entuciasmo la hizo entrar en confianza al punto de sacar al desfile a toda esa rama de parientes suyos. —Mi familia es de Osorno— prosiguio, y a mi ya no me importaban ni sus parientes ni los mios. Mas bien seguia encimismado con algo que rondaba en mi cabeza desde la primera vez que hablamos,

—Ya poh. Ahora te voy a dar esta boleta de depisito pa' que vai' al banco a pagar. Me la tenis que tchraer devuelta con el recibo del deposito.
—¿Y como hago para que envien el pasaporte a mi direccion?
—¡Ahh! ¡Na'a poh! Anda al correo y tchraeme un sobre como este, con estapillas y to'o. Pidete un prayoriti meil. Hay una oficina del correo en el subterraneo del Meisis que esta como a tchres cuadras por esta calle...

Aunque sonaba artificial, su diccion me parecia terriblemente peculiar. Tiempo atras yo hablaba con el mismo acento de esa señora, pero ahora lo sentia extraño. —¡Que mierda!— pense. Ahora comprendo porque mis parientes joden con que hablo distinto. Claro. Ya hablo mas pausado y pronuncio la mayor cantidad de letras posibles porque de no ser asi nadie en mi entorno me entenderia. Ademas evito lo mas que puedo mezclar los idiomas, pero igual termine olvidandome de la gramatica española lo cual no deja de avergonzarme.


Pero por mucho que el tiempo haya transcurrido, estaba seguro que todavia conservaba algo importante de mi vida pasada. Llevo años sin fumar y no carreteo con la intensidad de antaño, pero la comida y los copetes chilenos, junto con los asados y los viajes, siguen siendo mis principales vicios. Y si bien sigo oyendo la misma musica que oia de adolescente, mis gustos musicales se han diversificado. Por otra parte, mis convicciones politicas y religiosas son mas firmes que nunca.


Walla Walla, Washington. 4:00pm
Caminaba sonrientemente por los estacionamientos del aeropuerto. Al frente de mi estaban esos interminables campos de trigo que a mediados de verano todavia lucen radiantemente verdes. O talves no se veia tan fabuloso como parecia, pero caminar acompañado de mi mujer y mi madre hacian que el momento fuese idilico. Hacia mas de cuatro años que no veia a mi mama, y de tan solo pensar en la aventura que podria haber sido para ella volar y salir de Chile por primera vez no dejaba de sentirme emocionado,

—¿Y que sentiste cuando subiste al avion? ¡Apuesto a que te cagaste de miedo! ¿Y cuando llegaste al aeropuerto de Miami? ¡Tan grande ese aeropuerto culiao! ¿Y a este aeropuerto tan chiquitito y en medio de la nada? ¿Como te sentiste?
—Nada, poh. Si yo queria ver a mi hijo nomas.


Tuvo que ser mi madre, esa mujer que tanto amo, la que depejaba mi duda. Gracias a ella descubri esa cualidad que se ha mantenido inalterable a traves del tiempo, y de la que al parecer jamas podre escapar. Al fin sabia cual era mi estigma.

Entrevista Laboral

Nota: la identidad de los involucrados continua bajo estricta reserva.

Episodio III: Interactuando con el Perraje

(Incluye final feliz)
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Era aun bien temprano cuando entre a la cocina husmeando el olor de la cafetera. Ahi me encontre con que la puerta de la sala de conferencias estaba abierta. Me servi un cafe y avance hacia aquel salon deteniendome cerca de una de las mesas para observar a los avidos deportistas que golpeaban las bolas con sus palos. El pasto estaba algo quemado a causa de las bajas temperaturas, pero a nadie parecia importarle: ni a ellos, ni mucho menos a mi. No se. A los gringos les encanta el golf, pero a mi me parece tan pajero.

Mis primeros dias como ex-desempleado fueron de emociones infinitas. Por algun motivo no podia dejar de recordar a cierto colega Argentino con el cual hemos compartido uno que otro viaje en motocicleta. Precisamente, estando en aquel camping donde el oso casi nos ceno, comentabamos sobre las cosas de la vida cuando el estimado hermano trasandino exclamo,

¡Che! Con ese diploma que vos tenes, en tu pais te tratarian como a un Dios.

Dado que en Chile la banalidad ha trascendido lo relevante, discrepe en parte de su opinion. Ademas, y sin pecar de humilde, los recuerdos de mis origenes se me vienen a la cabeza en menos nada cuando se tocan estos temas,

No siento que ser ingeniebrio no haga superior al resto...

Siendo empleado del Estado Chileno, tuve que convivir con una situacion que me parecia ultra vergonzosa. Por orden expresa del Gerente de la reparticion un miembro del entonces partido gobernante que argumentaba tener apellido Griego, los profesionales egresados de universidad tenian prohibido compartir y/o relacionarse con los tecnicos y los administrativos salvo que fuera por motivos estrictamente  laborales. A mi me resultaba tan patetico puesto que por mas que este semidios intentara imponer su microsistema feudal, exigiendole al señorio mantener distancia con el perraje, sus subalternos acudian constantemente a nuestra oficina a mendigar cigarros y pornografia, preñaron a una que otra desprevenida secretaria, y por si fuera poco la institucion pasaba de forro en forro.

De aquella historia ya van casi 10 años, pero todavia la utilizo como medida de comparacion con el resto de las empresas en las que he trabajado. Por eso me resulto terriblemente agradable que el trato con mis nuevos empleadores fuera diferente. El matrimonio es muy dado a la flexibilidad, y se preocupan bastante por la comodidad de sus empleados. Los compañeros tienen variadas personalidades, pero en general cada uno vive su mundo. Aunque existe una jerarquia, nadie intenta imponersela al resto. Cada quien conoce sus responsabilidades y no jode a los demas. Para mi, ese era el sitio perfecto, pero mi asombro no termino ahi. Con el correr de los dias note que aca el perraje tambien existe, pero la forma, y especialmente el trato, dista bastante de parecerse al de Chile.

Cierto dia me encontraba leyendo manuales e interiorizandome del funcionamiento del negocio cuando sin siquiera avisar entro L —el nombre en clave que le asigne— a mi oficina. Ella era blanca, grande, y robusta, y tenia una mirada tremendamente seria e indiferente. Su presencia me acobardo, y como pude trate de no demostrarselo. La salude y le hable amablemente, pero ella no me presto atencion en lo absoluto. Miro un rato bajo mi escritorio y despues de no hayar nada dio la media vuelta y se fue. "Bueno," me dije, "asi son," y regrese a mi lectura. El dia siguiente aparecio Z, bajita, de pierna gruesa y mirada triste. Entro y me miro fijamente durante unos segundos, y cuando le hable agacho la cabeza y se largo. "¿Que mierda, no?" pense, pero ya aprendi que en este pais no pescar a los demas es parte de la cultura.

Los dias posteriores transcurrieron sin mayores contratiempos: leer manuales, aprender la aplicacion estrella del boliche, y recordar lo poco que aprendi en la universidad para dar respuestas coherentes. En determinado momento senti que alguien se acercaba cuando gire y vi a H, morena, esbelta, y de intensos ojos verdes. Entro a mi oficina haciendose la simpatica y note de inmediato que era de esas que les gusta llamar la atencion. Nuevamente salude y le hable, pero a ella ni le importo y camino deshinibidamente hasta mi. Yo no entiendo porque me tienen que pasar estas cosas. Trate de evadirla lo que mas pude, pero H fue mas agil y no le costo nada meter su cabeza entre mis piernas. Ahi me acorde de la descripcion de la compañia que me hizo la dueña el dia que me entrevisto,

—...nosotros hacemos consultoria y cuidamos perros...

Batalle para zafarme durante un momento, y mientras lo hacia  comence a analizar la situacion: me levanto a las 6:30am, me baño, y me visto. Veinte minutos despues estoy arriba del auto y tardo una hora en llegar al trabajo; no puede ser que en menos de dos horas mi cuerpo ya apeste. Apenas se presento la oportunidad, comente mi experiencia con mi amiga enfermera,

No se porque chucha estos perros me andan oliendo los cocos...
A mi me pasa lo mismo cuando estoy menstruando.

Acabe ese dia rogando que H no me fornicase las piernas y cuestionandome porque mi mujer reacciona de manera inversa. Ella huye de mis olores como si fuese la lepra. Su respuesta se caia de obvia,

—¡Yo no soy ninguna perra!

Con el paso de los dias mi relacion con el perraje ha ido progresando. Si bien L pasa gran parte del tiempo encerrada en la oficina de su dueña, Z ya siente mas confianza y hasta come en mi oficina. H se cree linda y si le gusta olfatearme las pelotas es cosa de ella; se supone que este es un pais donde a libertad se respeta. Poco a poco les he perdido el miedo, y ya empiezo a acostumbrarme. Por ultimo, lo mejor de todo fue que este drama de las entrevistas laborales tuvo un final feliz digno de pelicula de Kusturica, y gracias a H ya tengo en mente un nuevo negocio: extracto de gonadas para perras frigidas. Ya veremos que tan afrodisiaco resulta.

Entrevista Laboral

Nota: la identidad de los involucrados continua bajo estricta reserva.
Advertencia: esta entrada es larga y tediosa. Lea a discresion.

Episodio II: Siga Participando

- Ir al Episodio I

Pasaron un par de dias hasta que me decidi a cambiar nuevamente la estrategia. En algun lugar lei, u oi, que para conseguir ese tan anhelado empleo era tremendamente importante inundar las ciudades y el ciberespacio con un buen resume. Y eso fue exactamente lo que hice. La estrategia dio sus frutos cuando comenzaron a contactarme los dichosos reclutadores, y yo, preocupado por eso de la primera impresion, me preparaba bastante antes de devolverle la llamada. Uno de los primeros en comunicarse conmigo fue un tipo que por el acento distingui inmediatamente su procedencia. No le entendi un carajo de lo que decia, y a los 30 segundos me tenia entero nervioso. No hubo pregunta en la que no me viera en la necesidad de pedir me la repitiera, y termine por creer que nuestra conversacion fue un fastidio de principio a fin. Yo entiendo que mi ingles no es de lo mejor, pero todavia no me explico porque si en los anuncios de empleo piden un elevado nivel de comunicacion oral y escrito contratan a un desgraciado que no sabe modular para hacer ese trabajo.

Y por ahi siguieron los estimados reclutadores, quienes competian por ser mas extraños que el anterior. Con algunos hasta nos contamos chistes, y otros parecian estar extremadamente apurados por llegar al baño. Lo unico que estos personajes tienen en comun es que desaparecen sin dejar rastros una vez que obtienen lo que necesitan. Aprendida la leccion comence a filtrarlos y decidi prestarle atencion a los que ofrecian entrevistas personales, siendo la primera desafectada una nipona que me exigio le enviara mi cuenta de Skype para interrogarme.

Al cabo de unos dias me llamo una mujer con voz de mina simpatica quien, despues de preguntar mi direccion, entre otras cosas, acordamos reunirnos en su oficina. Llegue al mentado lugar y me recibio todavia mas simpatica que la vez anterior, pero el objetivo de la entrevista se altero casi por completo apenas comenzo la reunion,

¿Y como estas?
Muy bien. Gracias. Un poco preocupado porque mi auto se esta sobrecalentando y todavia me queda el viaje de regreso a College Place.
¿A College Place? ¿Donde queda eso?
En Walla Walla

A partir de ese momento la entrevista se volvio terriblemente tediosa, con ella disculpandose por hacerme venir de tan lejos, pues pensaba que yo vivia en Tacoma, y yo inventando excusa tras excusa para hacerle entender que no era necesario disculparse tanto. Del trabajo ni hablar; nada que ver con lo que yo estaba buscando. Una perdida absoluta de tiempo y dinero ya que, a pesar de informarle que el trabajo igual me interesaba, no supe mas de ella.

Dos dias mas tarde recibi un correo de otra reclutadora, que mas bien parecia ser dueña de una agencia de modelos, ofreciendome un trabajo que estaba pensado en mi. Acordamos que la entrevista seria en dos tandas y fui a su encuentro, esta vez mas lejos que la reclutadora anterior. Durante el trayecto me detuve a mitad de camino a estirar las piernas y cargar combustible, y despues de sonreirle a todos los que pasaban me puse a pensar como responderia cuando me preguntara donde me veia en los proximos 10 años. Uno ya cacha que esa pregunta tiene otro sentido, pero para alguien que siente que ya cumplio sus metas fundamentales en esta vida no es facil formular una respuesta satisfactoria. Decir que tener una linda familia con crios y perros demuestra responsabilidad y madurez, pero lo ultimo que quiero en este momento son crios y perros. Tampoco queria explayarme demasiado respecto de mis logradas metas fundamentales ya que no iba a darle la lata contandole que fui un pendejo criado en barrios marginales con ingresos cercanos a la linea de la pobreza, e incluso tuve piojos y hasta sarna durante mi infancia, y que estudiar ciencias en el extranjero fue mi sueño hecho realidad. De historias como estas los gringos hacen libros y peliculas, pero inspirar lastima para obtener el puesto estaba automaticamente descartado.

De todos modos, de nada sirvio darle tanta vuelta al asunto. A la hora de la entrevista, la mujer me pregunto cuales eran mis planes para los venideros cinco años y nada de lo que habia pensado responder podia completarlo dentro de ese plazo,

Solo sé que no quiero morir sin haber obtenido mi grado en Astronomia.
Ya veo. Aeronautica... Astronomia... Cualquier cosa que no implique tener los pies en el suelo...

Quien sabe cuantos puntos perdi con esa respuesta, pero a esas alturas ya poco importaba. Para la segunda parte de la entrevista me envio a reunirme con otro reclutador a un cafe local. El tipo llego 45 minutos tarde, y tenia aspecto de militar retirado. Al poco rato note que estaba tenso, y por algun extraño motivo tuve la sensacion que se habia agarrado con la mujer por telefono, asi que hice mi mejor esfuerzo para que se relajara y empeze a hacer gala de mis creditos. Acabando la entrevista, el tipo me sobo el lomo halagandome por mi resume y por mi portafolio de proyectos, pero le preocupo que mi experiencia era unicamente academica y no laboral. Para mi, ese comentario dio por finalizada la entrevista debido a la imposibilidad de hacerles entender que nunca tendras experiencia laboral si nadie te da empleo despues de graduarte. Por lo tanto, ahora me relaje yo e hice tiempo para terminar mi cafe preguntandole, ni mas ni menos, por sus crios y sus perros.

Ya estaba por tirar la toalla con esto de los reclutadores cuando me encontre un correo que me enviaban desde una de las compañias donde deje un resume. Llame a la persona que me contacto y luego de un breve intercambio de informacion consegui concertar una entrevista, y aunque no quise ilusionarme, cruce los 23 dedos y sali a la reunion. Apenas entre a las dependencias quede estupido. El lugar esta al frente de un campo de golf, y todo es verde. Por un espacio de dos horas, me entreviste con todos los empleados de la compañia, partiendo por el presidente y la dueña hasta los restantes miembros del personal. La compañia no tiene normas rigurosas como horarios o vestimenta, y los empleados llevan hasta los perros al trabajo. El ultimo empleado con el que me entreviste me llevo a conocer la sala de conferencias, un salon cuyo enorme ventanal separaba el edificio del parque y la laguna. "Aqui quiero trabajar," me dije entuciasmado, y regrese a la oficina del CEO para oir su oferta,

—En este momento no tengo ningun puesto para ti. Por lo tanto, no puedo ofrecerte nada. [...] Por ahora estamos a la espera de un proyecto. Si nos lo adjudicamos, y todavia te interesa, te llamaremos para hacerte una oferta.
— [...]

Sali de la entrevista haciendome un monton de preguntas y sintiendome como aquel hueon ingenuo que fui cuando me gradue del Liceo. Talves era mejor dejarse de buscar trabajo y probar otras alternativas; irme a estudiar una maestria, u obtener de una vez por todas mi diploma de Astronomo. Claro que si de Ingeniero no encuentro pega, mas dificil sera conseguir un empleo como Mirador de Estrellas. La ultima entrevista a la que accedi fue por realizada por dos señores de una agencia de gobierno que me contactaron via telefonica. "El puesto deberia ser para un bombero," pense cuando me comentaron acerta de los deberes y responsabilidades. "Esto toma tiempo. Nos comunicaremos contigo si decidimos que eres el candidato adecuado," me respondieron cuando consulte sobre el tiempo que tardarian en tomar una decision. Esta dificil saber si finalmente me escogeran como el candidato adecuado, pero dado el tiempo que estos se tardaran en decidirlo, quizas sea mejor aprovechar y retirarme por un tiempo a los cuarteles de invierno. Al menos, hasta que comience la primavera.

Continuara?

Entrevista Laboral

Nota: la identidad de los involucrados permanecera en reserva.

Episodio I: La Perdida de la Inocencia

- Ir a Episodio II

Se que, por desgracia, no soy un caso exclusivo, y aunque para algunos es un acto simple, para muchos no es mas que una terrible frustracion. Este ultimo semestre, donde me he avocado de lleno a la busqueda de empleo, he experimentado situaciones dignas de una tragicomedia. Sin importar el peso de las credenciales, los conocimientos, la experiencia, y las tacticas al momento de abordar una pregunta, las entrevistas laborales se ha convertido en un lio extremadamente fascinante.

Debo comenzar reconociendo que he pecado de ingenuo, y como siempre hay que culpar a alguien, yo le achaco la responsabilidad al Liceo donde hice mi Enseñanza Media. En aquella roñosa escuela, mis profesores solian contarme historias impresionantes acerca de mi futuro: yo, con mi titulito pendejo de Tecnico Programador de Microcomputadoras, avasallaria al mercado laboral y lo someteria a mis propias reglas, las compañias se disputarian mis servicios, el sueldo y el puesto serian de mi eleccion, e incluso las empleadas harian fila para que yo las preñase. Todo gracias a ese extraordinario respaldo que me otorgaba haber sido formado en tan prestigiosa —pero desconocida— institucion academica.

Por este motivo decidi darme unas desgastadoras vacaciones hasta Marzo cuando comence a enviar CVs en respuesta a las ofertas anunciadas en el periodico, pero ¡oh, sorpresa! nadie contestaba. Algo debia andar mal. ¿Sera que los empleados de Recursos Humanos no hacian su trabajo? Espere infructuosamente durante tres meses hasta que decidi cambiar de estrategia. Esta vez llevaria personalmente mi CV solo a los compañias que ofreciesen entrevistas. Me preparaba como correspondia, y me presentaba en la Recepcion con 15 minutos de antelacion. A continuacion, la recepcionista me enviaba a aguardar en una sala de espera que, para mi tranquilidad, estaba ocupada solo por dos o tres pelagatos en mi misma situacion, pero con el correr de los minutos la sala se inundaba de aspirantes y recien media hora despues aparecia el empleado de Recursos Humanos detallando con tono marcial los deberes y responsabilidades del puesto a llenar mientras requeria los CVs de quienes no huiamos despavoridos. De ahi pasaba otro largo y tedioso rato hasta que volvia a aparecer el funcionario anunciando los nombres de los afortunados que avanzaban a la sesion de entrevistas. Los demas tenian la opcion de dejar el curriculum a cambio de ser contactados telefonicamente en caso que la vacante no fuese llenada. Y yo, inocentemente, les dejaba el CV y me iba confiado en que pronto me iban a llamar.

No tengo en cuenta las veces que quede esperando esa maldita llamada que nunca ocurrio. Sin embargo, al poco tiempo empezaron a telefonearme de pegas a las que yo jamas habia postulado, por lo que deduje que mi curriculum, que habian prometian conservar, habia sido compartido con otros hueones que ofrecian trabajos que na' que verss. Debido a esta inescrupulosa actividad recibi llamados donde me hablaron de posiciones  tan inverosimiles, comparadas con el tipo de trabajo al que yo habia aplicado, que la oferta mas racional que  me propusieron fue dar clases en uno de esos institutos chantas que pulularon en el centro de Santiago a mediados de los 90's. ¿Yo? ¿Dar clases? ¿Con esa paciencia y, sobre todo, con ese humor tan de mierda que tengo? ...

—¿Y cuanto pagan? ... ¿Me van a dar algun entrenamiento? ... ¿No? ... ¿¡ Queee! ? ... ¿Quieren que enseñe lo que yo se? ... Pero si recien termine el Cuarto Medio. No tengo experiencia enseñando... Ah, ya. Si. Dejame pensarlo y te llamo, ¿si?... Ya, gracias. Chao.

Muy a mi pesar, las cosas en el Primer Mundo no son tan diferentes. Salvo que al Curriculum le llaman Resume, y que es posible demandar por discriminacion si el empleador requiere una fotografia del postulante, todo lo demas es bastante similar. Aun asi, hay metodos y trucos que he ido aprendiendo despues de mandarme groseras cagadas. Es que en esta parte del planeta todo es muy formal, y hasta el mas minimo peo debe ir acompañado ya sea de una Carta de Presentacion, Carta de Solicitud de Entrevista, Carta de Seguimiento, Carta de Agradecimiento por Entrevista Concedida, Carta de Agradecimiento por Leer el Resume, Carta de Agradecimiento por leer la carta previa, etc. Curioso es que los expertos sigan ratificando la vigencia de esta costumbre cuando para una sola posicion aplica tanta gente que es imposible revisar todas las solicitudes. Es por eso que estos seres tan ocurrentes inventaron al Reclutador, personaje que se gasta el dia entero mirando Resumes para llenar una vacante y recibir su comision. Para simplificarse la existencia, los Reclutadores, o Cazarecompensas, han desarollado sitios en linea donde los ingenuos como yo publicamos toda nuestra informacion confidencial con la esperanza de que alguna compañia nos contacte y ofrezca ese empleo tan la raja que anhelamos. Desde luego, estos sitios tambien son frecuentados por aquellos que se ganan la vida ofreciendo ese trabajo absurdo que uno jamas imaginaria que alguien pudiese ofrecer.

Asi fue como un dia me llamo la Asistente —entiendase Secretaria— de un Gerente de Nuevos Clientes para ofrecerme un empleo vendiendo seguros de vida para ancianos jubilados. Apenas tuve oportunidad —hablan tanto que no dejan ni responder— le dije que ese no era el empleo al que yo aspiraba, pero ella insistio en que nada perdia con asistir a una entrevista que habian preparado, y como le encontre razon, parti a averiguar de que se trataba. Llegue hasta su oficina y me recibio muy calidamente. La mina aparentaba menos de 30, y en todo momento me hizo sentir que la compañia se honraba con mi presencia, tal como se acostumbra por estos lados. Posteriormente me dirigio hacia a una sala de conferencias donde habian dos mujeres que espantaban con su cara de aburrimiento. Al rato aparecio otro candidato, y detras de este el Gerente de Nuevos Clientes, un hueon con cara y actitud de animador de bingos que, despues de las presentaciones respectivas, comenzo su alardeante rutina en la que explicaba lo fabuloso de ser vendedor de seguros, las toneladas de dinero que se puede ganar, la manera en que ese trabajo le permitia alimentar a sus tres hijos, y el espectacular viaje al Caribe que gano la temporada anterior por superar las metas de venta. Yo me esforce por mantener la compostura puesto que, se supone, ahora soy un profesional, pero ya estaba tan lateado con todas esas maravilla que pronto me perdi pensando en los anillos de Saturno, el viaje de la Voyager, la colonizacion de Marte, las enormes tetas de la Asistente ...

—¿Y dime, Jimmy, te gustaria perder todos los ahorros de tu vida por una mala decision de tu Agente?
—... Ehh... Si...
—¿¡Estas seguro!?

Sali raudo de aquel sitio apenas concluyo la entrevista, pero en el camino volvi a cruzarme con los  respetables senos de la Asistente quien nos despedia muy agradecida y sonriente. Una vez en el estacionamiento intercambie algunas palabras con el muchacho que tambien atendio la entrevista, y este me  dejo en claro que no acostumbraba a perder el tiempo. Mientras se despedia de la Asistente le sonsaco, entre otras cosas, que ella era la esposa del dichoso Gerente, y yo, que creo saber lo suficiente de bustos, estime que con el par que ella cargaba bastaba y sobraba para alimentar a los tres pendejos que ambos compartian. Por eso me meti al internet y confirme mis sospechas: la compañia no alcanzaba a la categoria de medio pelo, cerca el 97% de los nuevos empleados renunciaban antes del tercer mes, y las denuncias de estructura fraudulenta abundaban.



No se pierda el Segundo Episodio de esta triste historia.

Ventanilla 6

Ya ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que dedique una entrada a contestar preguntas y despejar dudas, y como durante este periodo otras tantas mas han surgido, he decidido abrir nuevamente la Ventanilla 6 para brindarle a mi vello pubico bello publico la atencion que se merece. Aqui voy:
  1. Como mencione en reiteradas ocasiones, Winnie the Pooh casi me saca el poo, asi que tomar mi camara, que hace ruido cuando obtura y enciende unas lucecitas cuando enfoca, habria atraido la atencion del plantigrado y seguro me hacia cebiche sin consultarlo con el Tatita Dios. Por eso no hay foto del oso comiendo cerca de mi carpa. En todo caso lo que vi no parecia postal de la National Geographic.
  2. La Polo es Cubana, y los palos blancos que aparecen en ese programa son en su mayoria Cubanos —como no si lo hacen en Miami. Asi que si no entienden nada de lo que ahi se habla, los Portorros no tienen nada que ver. Ahora, si la cosa se trata de esos activista del idioma, la cultura, y los derechos de la mujer, ya estamos hablando de otros veinte pesos.
  3. Respecto de Chile y mi presencia,
    • Sali hace algo mas de seis años
    • Hace cinco que no regreso
    • Salvo mi madre que vino en Junio, hace cinco años que no veo a ninguno de mis parientes
    • Hacia cuatro años y medio que no veia a mi mama tambien.
    • Asi como va la cosa, dudo que pueda dejarme caer por mi pais en el corto plazo.
  4. Agradezco todas las invitaciones que me han hecho para cuando regrese a Chile. Y a modo de agradecimiento, hare dos confesiones. La primera: sin copete hablo hasta por los sobacos; con copete soy peor. La segunda: en asuntos etilicos, soy medio misogino. Cuando comence a chupar como carretonero adverti que la presencia de una mina anunciaba el fin ineludible de la juerga puesto que estas normalmente acababan comportandose de alguna de las siguientes maneras:
    • Daban jugo como contratadas y querian agarrar de las mechas a la primera hueona que consideraran inferior a ellas.
    • Cobraban sentimientos porque no las saludaron el dia anterior o no se las atracaron en la fiesta del Poto con Orejas
    • Se les alzaba el libido y amenazaban con servirse in situ al primero que estuviera a la mano, pero a la hora de echarlos a la pelea siempre arrugaban y se excusaban con los pretextos mas imbeciles que su disfuncional cerebro podia elucubrar.

    Con el pasar del tiempo, tambien descubri que:
    • Ellas siempre eran las superiores y, por ende, el pelo de las demas estaba bajo constante riesgo.
    • Rechazarlas era el peor insulto a su superioridad
    • Tirar con una borracha es absolutamente no recomendable dada la escasa capacidad de retencion de fluidos del cual las mujeres fueron dotadas.

    Yo comprendo que los tiempos han cambiado y ya no estamos para pendejadas como esas, asi que tengo fe en que eventos como los anteriormente descritos no se repetiran. Y como estoy dispuesto a sostener pelucas, solo pido en retribucion que no se enfaden conmigo cuando me cague de la risa.
  5. Tambien agradezco de antemano que el tema del momento se quede en casa o lo discutamos solo un par de minutos. 
  6. Lorna tambien me cae bien, y desde que compramos el Tomtom me cae mejor.
  7. Los detalles de los links ayudan a palear la mediocridad tanto de este blog como de su autor. El merito es de Google.
Seria todo por hoy. Que tengan un buen dia.